Spanglish Reading List


For those of you who are always asking me for reading suggestions, here’s a few of my favorite books about the Latin-American experience:


Dreaming in Cuban/ Soñando En Cubano Cristina Garcia 
In the Time of the Butterflies/ En El Tiempo De La Mariposas Julia Alvarez 
The House on Mango Street/ La Casa En Mango Street Sandra Cisneros 
The Brief and Wondrous Life of Oscar Wao/ La Breve y Maravillosa Vida de Óscar Wao Junot Diaz 
Drown/ Negocios Junot Diaz 

Bodega Dreams/ El Vendedor de Sueños Ernesto Quiñones
The Dark Bride/ La Novia Oscura Laura Restrepo
Woman Hollering Creek/ El Arroyo De La Llorona Sandra Cisneros
One Hundred Years of Solitude/ Cien Años De Soledad Gabriel Garcia Marquez
Before We Were Free/ Antes De Ser Libre Julia Alvarez
E. Luminata/ Lumperica Diamela Eltit
In A State of Memory/ En Estado De Memoria Tununa Mercado


And some that do not come in Spanish but are really great books:
Krik? Krak! Edwidge Danticat
Crossing Manuel Luis Martinez
Mothers and Shadows Marta Traba
Yocandra in the Paradise of Nada Zoe Valdez
America’s Dream Esmeralda Santiago

El Culto Del Padre

English Version


Veo como ellos lo llaman Padre, este hombre flaco y tatuado que ha hecho una carrera humillando y exponiendo a las mujeres como deporte. Veo como lo siguen ciegamente, tanto hombres como mujeres, la mayoría de ellos jóvenes y estúpidos, como ovejas perdidas buscando una religión. Veo como ellos compiten por su atención, exponiéndose; las mujeres le envían fotos de sus cuerpos desnudos, y los hombres las incitan, adorándolo fervientemente.

Veo como Ella es “retweeted” por él, esta chica perdida viviendo en algún lugar en el cinturón de la Biblia, rubia y bonita, una madre joven, realmente, con fotos de su hijo de apenas un año de edad en su perfil junto a la foto de sus nalgas desnudas que le envió al padre. Veo como regodea en la atención que el padre le concede a ella, y veo como descienden los lobos. Observo, ya sabiendo lo que viene. No tarda demasiado. Ella les complace al principio, amando la atención, su momento de fama. Cuando la atención llega a ser demasiado, matizando con un toque de violencia, ella los ignora y en silencio, establece su perfil en privado. Entonces veo como elimina su perfil, en silencio, sin fanfarria, dejando el fantasma de sus mensajes. El culto sigue.

El misógino y la feminista

Cuando le digo a la gente sobre mis experiencias me siento que ellos realmente no me escuchan, así que cuando ellos por primera vez ven la parte más fea de mi carácter, siempre están sorprendidos, y me veo obligada a ir, viste? Te lo advertí. Yo fui muy clara. Y todavía,muchos de alguna manera no entienden que yo le tengo tanto miedo a ser manipulada que conmigo, es revelación completa o nada. Yo soy paranoitica. Soy ansiosa, junto con un grado de sociología y antecedentes en los servicios de protección infantil (realmente, una detectiva para familias) y usted encontrará que yo me enfoco a cada palabra, cada matiz y omisión. Afortunadamente, mis amigos son increíblemente pacientes, y mientras los hago loco con mis sospechas, me aman lo suficiente para sentarse y explicarme las cosas, o simplemente decirme que me calme.

Una vez tuve un amigo, frustrado, regañarme sobre esto. Sólo porque estás entrenada para encontrar a los pedófilos y violadores, me dijo, no significa que todo el mundo es un pedófilo o un violador potencial.

¿Estás seguro?

Empecé a seguir a el Padre después de un intento de citas en línea. Conocí a este chico de ojos grandes, lo llamare Manny, con labios para morirse y hablador sucio para arrancar. Y oh, soy un tonta para un hablador sucio. Manny y yo habíamos enviando mensajes de texto por un par de semanas, pero aún no había podido oír su voz o verlo en persona. Cualquier intento de solidificar a la persona separada del personaje en línea fue sin resulta. Cuando mencioné el tema el desvió o ignoro mis mensajes en completamente. Oh, me estaba bañando, él contestaba. Estaba durmiendo. Estoy muriendo por verte igualmente, pero no real, verdadero intento de verme en persona y esto, por supuesto, me hizo grandes banderas rojas.

Fue durante uno de estos intentos de contacto que me decidí a hacer una búsqueda de Manny. Cuando empezamos a hablar me dio su nombre, pero era demasiado genérico y produjo ningún resultado. Entonces tuve un momento de claridad: buscar su nombre de pantalla. Con eso encontré cuentas de twitter, un sitio web, vine, tumblr, hasta un resume. Me dijo que no tenía ningún perfil en línea para compartir. También me dio un nombre falso. Él había mentido. Y no acepto muy bien a que me mientan.

Aún así, a Manny no le cayó muy bien a mi trabajo de detective. Me llamó loca, me llamó una acosadora, me dijo que era debil y necesitada. ¿Y entonces se jactó: que encontraste, en verdad? Información que estaba mintiendo en todo internet. No eres tan inteligente. Porque no encuentras mi contraseña de MySpace, se burló, eso sería más útil. Me impresionó la ironía. Este hombre que me acusó de cruzar fronteras y acosando cuando lo único que quería era conocer a la persona con quien yo hablaba, aquí él estaba sugiriendo formas mejores para mí perseguirlo. Le había rogado por una llamada telefónica. Le dije que necesitaba escuchar su voz. Escucha su tono. Aún así, él lo evitó.

Y entonces vi su lujuria por el padre.

Los Niños Perdidos

Todo sobre me dice chica. La mayor parte de mí dice feminista. La etiqueta es prominentemente en todos mis perfiles en línea y es donde se encuentra mi pasión. No, no odio a los hombres. Eso es un mito. Hay una frase que dice algo parecido a, la mejor manera de callar a un grupo es deslegitimar su mensaje. Conozco a muchas mujeres increíbles que tienen demasiado miedo por identificarse como feministas por temor a ser indentificada como lesbianas que odian los hombres. No soy uno de estas mujeres. Estoy tan segura en mi feminidad como estoy en mis creencias. No duele que tengo la genética para respaldarlo. Como quiera, aprendí muy temprano que soy mucho más inteligente y talentosa que los hombres que trataron de darme órdenes o usarme simplemente porque eran masculinos.

Yo no odio los hombres. De hecho, me dan lástima. Lo siento por mis muchachos. Conozco demasiados muchachos solos y aburridos con un sentido de derecho una milla de largo que no entienden por qué las mujeres no se les acercan. Pero yo soy un chico bueno, me dicen. Y me hacen grimar. El último chico que me dijo esto lo hizo mientras sumerge sus dedos repetidas veces en un tazón de de chile comunal en una fiesta. No lo entiendo, dijo, lambiendo sus labios, limando  sus dedos, y los sumergió en el chili nuevamente sin miramientos. Quedé congelada, la mirada fija en su rostro. Yo sabía que no se había bañado en las últimas 48 horas. Y me dio vergüenza para él. No las entiendo, las mujeres, dijo, lamiendo sus dedos.

Ustedes son todas locas.

De hecho.

Yo soy una chica que también se cuelga con los muchachos. En muchos sentidos, soy bilingüe. La relaciones que tengo con mis amigas son profundas, complejas y variadas, a veces frustrante y pasivo-agresivas, pero sin duda vale la pena y sorprendente. También estoy ya acostumbrada siendo la única muchacha en la habitación.

Yo los llamo los niños perdidos, los niños que todavía tienen que crecer, que le tienen miedo a las mujeres, que no saben realmente cómo socializar y están solos, confundidos por qué sus intentos han fracasado. Yo trato de ayudarlos a ellos. Es la trabajadora social en mí, la bien intencionada. Tal vez, tratando de ensenarle a  un hombre como estar en una relación, en una relación, es un error. Tal vez hacerlo como una amiga es mejor. Pero esto ha explotado masivamente en mi cara cada vez. Demasiado terco, demasiado envuelto en su propia realidad para ser verdaderamente libre. He tratado de ayudar a los muchachos que están convencidos de que las mujeres son jodonas y termina siendo una profecía auto-cumplida. No importa lo que he hecho para tratar de ayudar a mis chicos, que se colocan en sus formas.

Una vez, un amigo me contó una historia sobre una ex novia del. La Diez, él la llamó, nunca dándome su nombre. Él me dijo que ella lo trato de cambiar, comprandole ropa para que la use. Él me contó esta historia mientras propagada que ninguna mujer lo combiara. Y antes de que yo pudiera aguantarme, le comente: Pero tú no eres tan increíble para empezar.

No he oído de él desde entonces.

El Padre

Cada generación parece tener uno: un Joel Francis, un Hugh Heffner. Pero la misoginia y puro desprecio de las mujeres parece mucho más palpable en cada uno de los nuevos conjuros. No sé, tal vez estoy mirando hacia atrás con gafas tintada con nostalgia. Después de todo, yo no estaba viva en la década del los 60, durante el tiempo en Playboy gobernó el mundo. Sin embargo, he escuchado historias de Bunnies que fueron sometidas a pruebas de papanicolaou como requisito para trabajar.

El Padre no es nada nuevo. Es un parásito, la clase de hombre que se acuesta contigo, y te llama  asquerosa y sucia, y lo cree de todo corazón, y probablemente piensa que está haciéndote un favor por darte su evaluación honesta de tu valor.

¿No debería haber leyes en contra de esto? ¿Si los borrachos y adictos a la nicotina pagan impuestos sólo por herirse a sí mismos, no debería haber un impuesto por aquellos que hacen del mundo un poco peor sólo por existir?

Y me pregunto, si hay tanto dinero y fama en la explotación de las mujeres, es el momento, entonces, a que no juntemos y nos explotemos nosotras mismas? ¿Controlar nuestras propias imágenes en vez de darle el control estos caracteres intermediarios que tienen poco talento más allá la testosterona?

Es Una Fantasia

Yo me estoy dudando. Me pregunto si fui demasiado dura con Manny, si tal vez debería de haber sido más paciente. Esto es lo que hombres como él hacen: razan duda. Viven en la ambigüedad: nunca confirmar o negar nada, mentir por omisión, calificando. Me recuerdo que me mintió acerca de su nombre. Me recuerdo de todas las banderas rojas, de uno de los videos que me envio que no era ni siquiera para mí. En mi fervor a conocerlo le pedí que me enviara un video simplemente diciendo hola. Pero cometio un error y me envió un vídeo de un amigo promero. Yo sabía lo que eso significaba, y aún así, pero quise ignorarlo, y creer lo contrario. El vídeo que había enviado no fue hecho para mí, estaba sentado en sus archivos. Estaba jugando conmigo y fue vago, cortando y pegando sus esfuerzos.  

Aún así, no puedo ayudarme a mí misma, y le hago una búsqueda por alguna indicación. Encuentro un resume viejo  con fotos. En estas fotos se viste diferente: chaqueta de traje, camisa de botón y pelo encrespado, lejos del “emo kid look” que tiene ahora. Y aunque la calidad de imagen es mala, en la mano izquierda, veo un anillo de boda.

Cerro mi computadora y froto mis ojos. No es mi responsabilidad. No, en absoluto.

Cuando Te Vas

English Version

Es como si el mundo para cuando te vas.
Como yo no puedo salir de la cama, y miro las paredes y el techo, esperando respuestas que nunca llegarán.
No puedo ver colores cuando te vas.
Son aguados, cada vez más suave.
Me pongo mi camisa favorita para dormir, la que me distes la primera vez que tuvimos sexo, y aun sabiendo que es verde solo veo gris.

Busco por mi cuarto por evidencia de ti. Por algo, cualquier cosa, para probar que estuviste aquí, que existes, que me amas.
Busco primero curiosamente por señas de ti, sólo por algo que demuestre que no eres un fragmento de mi imaginación, una especie de fantasía sadomasoquista que he creado.

Pero entonces, busco freneticamente. Y antes de que me pueda aguantar, arrancó las cosas, rebuscando en mi gavetero, sacando las gavetas completamente y vaciandolas en el piso, buscando algo, una foto, aunque sea un lapicero que alguna vez usastes.
Sólo algo para probar que eres real, que fuistes mia, por lo menos por un tiempito, pero lo que me quedan son susurros y recuerdos, y estoy sola.
Siempre es más fácil en los primeros días después de te vas.
Todavía puedo sentirte en mi piel. Aún te puedo oler en en mi almohada, todavía te siento en mis labios.
Repito cada segundo en mi cabeza.
Pienso en tu sonrisa. El sonido de tu voz.
Me toco la forma en que me tocaste, y entonces, me niego a tocarme, por no querer borrar la sensación de ti.
Eres todo lo que quiero, todo lo que siento, y me muero por sentirte otra vez.
Y después caigo en miseria.
No coge mucho. No es nesesario . A veces es un comentario. Una canción. A veces el olor de la ropa fresca y jabón me agitan.
No estás aquí.
¿Por qué? ¿Por qué?
No me amas.
¿Por qué? ¿Por qué?
Y no puedo.
Te extraño tanto cuando te vaz.
Y entonces, como un deseo hecho realidad, estás aquí.
Y no me puedo aguantar.
Estoy tan feliz que puedo llorar. A veces lo hago.
Toco tu piel. Oh, cómo me encanta tu piel.
Como seda caliente.
Y quiero envolverme en ella y olvidar todo.
Oh, cuando estás aquí, cuando estas aqui, los colores son más brillantes.
Soy feliz, me siento como mi misma otra vez.
Es como si el mundo tiene sentido otra vez.
Tiempo se mueve, demasiado rápido, y memorizo cada caricia, cada suspiro, cada sonrisa,
Durante ese tiempo es como el mundo es nuestro.
Me siento invencible.
Estoy enamorada.
Yo soy tuya y eres mía, completamente mía por un tiempo.
Nos contamos historias.
La vez que me llevaste a mi casa, cuando éramos extrañas y yo estaba perdida.
La primera vez que me besaste.
La primera vez te hice reír.
La primera vez me hiziste perder el control.
Recitamos la primera vez que nos conocimos.
Recuerdo ese día como una colección de fotografías, siempre encontrando algo nuevo en las márgenes. Pero tu, tu recuerdas cada detalle.
Estoy fascinada por ti y te lo digo.
Como respuesta me besas y me derrito.
Me agotas, me consumes, pero nunca es suficiente, nunca, y aunque estás a mi lado me siento sola por ti otra vez.
Y pronto, siempre demasiado pronto, te vas otra vez.
Y estoy sola otra vez.

Luces De Nueva York

Viviendo en el Bronx es difícil de describir.


La primera vez, ni siquiera sabía que nos íbamos a mudar a Nueva York hasta que estábamos abordando el avión. Yo viajaba mucho cuando era niña, mayormente con mi abuela y no tenía ninguna razón para ver esta vez como más que un viaje. Algunas de mis fotos de nina fueron tomadas en aeropuertos. Hay fotos mías, yo con apenas dos años, en vestidos bonitos posando en terminales del aeropuerto. Tengo fotos que recuerdo fueron tomadas después de un viaje, de bodas en cual participe durante un viaje de fin de semana a Puerto Rico, de regalos de Navidad  que fueron abiertas en enero después de volver de  pasar las vacaciones en casa de mi abuela.


Algunos de mis mejores recuerdos y más vivos, son de mis viajes por avión. Los recuerdos más inmediatos y vívidos que se me ocurren, por supuesto, son de instances en cual me enfermé violentamente. Una vez después de haber comido nada más que un vaso grande de ponche de frutas antes de un viaje tempranito en la mañana, me enfermé en el avión y la memoria fue tan impactante que hasta el día de hoy no puedo oler ponche de frutas sin que me de náusea. También no hizo maravillas para mi relación con mi tía. Otra vez me comí media lata fria de Chef Boyardee de spaghetti con albóndigas después que la aduana Dominicana la abrió. En esos tiempos eran realmente exhaustivos sobre sus búsquedas, y me pareció un desperdicio. Así que comí la pasta congelada con mis dedos, excavando para albóndigas y limpiando mis dedos contra mi vestido nuevo antes de decidir que no valía la pena el esfuerzo.
Por un tiempo yo tenia el video de seguridad de American Airlines memorizado. Cada vez que abordaba un avión, siempre buscaba en el bolsillo del asiento al frente de mi para una bolsa para vomitar y ver si podría encontrar un par de audífonos,Y sí, me encantaba la comida de avión. Era deliciosa y diferente y venia con un postre. Sabía que los carros  que rodaran primero eran para las bebidas, y la segunda vez fue para comida.


Pero también sé lo que es pisar fuera de un aeropuerto a una multitud de gente, ansiosa por verte. Más a menudo son gente extraña, pero de vez en cuando hay un rostro en la multitud, encantada por estan oh, tan feliz por volver a verte. Sé lo que es ver el carrusel y reconocer mis maletas, a aplaudir cuando un avión aterriza sin peligro, y ver el mar y costas volando por bajo de mi ventana.


Antes de la mudanza, recuerdo haber viajado a los Estados Unidos una vez antes. Recordaba el frío crujiente y viendo un montón de arboles y un montón de casas hermosas y me gusto. No fue como el frío afilado y la congestión de Nueva York. Y todo el tiempo que vivíamos en el Bronx, yo lo absolutamente lo odiaba.


Cuando mis padres me hablaron de a Nueva York, en mi mente inmadura, no comprendi que nos estábamos moviendo indefinidamente. Como recuerdo, todos me decían que íbamos a Nueva York. Estoy segura que nadie utiliza las palabras moviendo o viviendo o nunca volverás. El tema de cambiar escuelas y aprender otro idioma no fue discutido después de la mudanza. Vi a mis padres empacar y vender los muebles, y todavía no lo puse todo junto. No fue hasta que iba a montar en el avión y mi tía me abrazo, y luego no me dejaba ir, que me di cuenta que algo estaba pasando.


Yo me hundí en una depresión inmediata en Nueva York. Los dos primeros días fueron brutales. Yo pasaba los días sentada en ese dormitorio pequeño, mirando las paredes, preguntándome por qué todo era diferente. No podía ir afuera. No podia ver el sol. Las ventanas se reflejaban contr otras ventanas, y en la noches uno los vecinos cantaba Karaoke con la misma canción. Una y otra vez.


La parte más difícil para ajustarme  era todo. Era el clima nuevo. Para ese invierno primero mis labios se secaron tanto que sangraban. Bregando con abrigos, Bregando con una nariz que moquea por la  primera vez y dejando la manga del abrigo cubrida de mocos. Los cumpleaños también eran muy diferentes aquí. Todas las celebraciones lo eran. Antes cuando había algo que celebrar la familia y los vecinos se unían en un estado de ánimo jovial. Los días de fiesta culminaban en fiestas vecindiarias, una fiesta después de otra y generalmente tu siempre conoces a alguien. Era el nuevo idioma, la nueva televisión, la nueva cama, el nuevo lugar, y la nueva estructura de familiar. No había tías y primos aquí. Sólo mamá, papá y hermana.


Tampoco ayudaba que tenía que pensar en este lugar como mi hogar. No fue hasta años después que nos establecimos en Connecticut que dejé de pensar en Puerto Rico como regresar a mi casa. Una gran parte de mí resistió a la asimilación. En mi mente, ya tenía una casa y este lugar no lo era.


En las primeras dos semanas, pasé mucho tiempo en el restaurante  en cual trabajaba mi tía.
Este lugar era la definición de un cabaret, pero no lo recuerdo así. Era un cabaret de la misma manera que los años 80 eran glam: había grietas en la chapa de madera, los muebles eran baratos y niños colgaban ahí. Era el tipo de lugar, estoy segura, que hoy estará o todavía atrapado en una cápsula del tiempo o completamente perdido en el pasado.


Ahora, yo sólo puedo formular tres recuerdos incompletos  de mi tiempo allí, pero fuI con la frecuencia suficiente que sabian mi orden favorita: arepas, un pan de harina de maíz dominicano que es mejor casera y muy difíciles de encontrar si no se estás en el vecindario o la panadería correcta.


Pero este lugar tenía una rocola con cual yo estaba obsesionada. Porque para ese tiempo yo sólo disfrutaba dos canciones, y eran tres canciones a un dólar, aprendí rápidamente que si escogia la misma canción una atras la otra, la rocola te robaba una canción. Así que desarrolle una fórmula sencilla de intercalando una canción entre la otra y alimentandole la máquina de discos un dólar a la vez para reproducir la canciónes maximas. También esto significaba que por un tiempo indefinido, la persona más pequeña en este bar tenía control total de esta máquina de discos, y estaba jugando las mismas dos canciones una y otra vez.


Estoy segura que nunca tuve mucho dinero, si eso ayuda.


La primera canción que me encantaba jugar era una de mis favoritas en el momento. Era una salsa optimista con un mensaje positivo, el tipo de canción cada artista hace después de patear un hábito de drogas desagradable y empezar de nuevo. La segunda canción una favorita de mi tía, un bolero melancólico que hasta el día de hoy sólo recuerdo la primera línea, “Vuelve al cabaret donde te encontre bailando.”


Mi madre odiaba esa canción, decía que era grosera y me regañaba por cantarla, aunque era sólo una línea. A mi me gustaba la canción y me parecía apropiada. Yo era una bailarina, después de todo, y bailaba en un cabaret, yo no veía el daño en cantar esa canción y no entendía lo que significaba. Pero sigue siendo mi madre, y pero por condicion de base, gano, yme encontré deliberadamente cantando las palabras mal lpara que pudiera “olvidar” cómo cantarla.


Yo estaba allí con la frecuencia suficiente que ellos me conocían por mi gusto a bailar. Es que me encantaba a bailar. No podias prender un estéreo antes de que yo empezaba a bailar. Era una forma de pasar el tiempo, para escapar. Una manera de sentirme especial sin pedir por atención directamente. Recuerdo cómo los padres de otras chicas alguna vez hacían comentarios de espalda-dado que su hija – mis amigas, y en mis ojos lo más lejos de rivales- que a veces no querían comer cena porque querían ser modelos como adultas. Sí, la presión para ser delgada era palpable hasta para una niña de tercer grado, pero no importaba. Yo ya había interiorizado que las modelos eran estúpidas. Para bailar se necesitaba habilidad. Algunos niños pasaban el tiempo jugando durante una fiesta, yo bailaba.


Bailé tanto en el bar de mi tía que aquel verano tuvieron un evento de dos noches, y yo estaba catalogada en los folletos promocionales. Recuerdo a mi madre con ese papel amarillo, teniendo que explicarme, después de que el choque se disipó, que mi apodo estaba escrito en la parte superior del anuncio. Andreina.


Eso, creo que fue la última gota. Es curioso que cuando miras hacia atrás, cómo que diferentes cosas son cuando consideras otras perspectivas. Ese lugar era una de las pocas conexiones que tenía con mi vida anterior. Era nostálgico aun cuando tenía apenas diez años.


Todo culminó un día cuando esa canción vino por la radio. No había visto a mi tía en meses. En el momento, ella no tenía la mejor relación con mis padres, y cuando la canción llegó en la radio y luego cuando empezó una y otra vez, cada vez cantado por un artista diferente como un homenaje a la banda original, yo solo podría mirar a mi mama por algún tipo de reacción.


Finalmente mi madre me sorprendió dándome el teléfono. “Llamala”, dijo. “Son sus cumpleaños y sabes te hace falta.” Mire a mi madre y hice lo que hago cuando me enfrento a un conjunto complejo  de emociones que yo puedo verbalizar. llore.


No sabía cómo decirle a mi mama que llamar a mi tía se sentía como una traición, que no es tanta mi tía que me hacia falta, pero ese pequeño bar con las pastillas de menta que se derriten en mi boca y la rockola que nunca fue engañada cuando lo alimentaba servilletas, no importaba cuán duro lo intenté. Y las arepas, las arepas calientes y maravillosas que estaban cremosa y espesa y dulce con la pasa ocasional.


No sabía cómo decírselo a mi mamá, así que lloré, y después de unos segundos ella hizo un sonido de exasperación y se llevó el teléfono. Y eso fue todo.


No creo que volví al cabaret otra vez.